La digestión se nombra seguido como un problema a resolver. Acá la miramos como parte de un día: a qué hora se come, con qué apuro y si hay lugar para registrar saciedad, hambre o simple costumbre.
No describimos un funcionamiento ideal ni una pauta para seguir. Señalamos que el contexto cambia la experiencia de comer, y que esa experiencia merece más atención que una consigna aislada.

